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jueves, 23 de febrero de 2012

Sin tecnología no hay nada

El hombre no podría ser lo que es sin la tecnología. Pero no me refiero la que es efímera y nos hace dependientes de artefactos que con la menor alteración pierden su funcionalidad. Hablo de la palabra artificiosa, la téchne por excelencia y el principio de todo. Aprende que puedes prescindir de la luz, de la conectividad, pero jamás de la elocuencia.

La caja negra

Te regalaron un Iphone y parece que no te dieron nada, una caja negra donde ni siquiera puedes guardar los aretes que te dio la abuela. Pero lo que no sabes que te regalaron la posibilidad de guardar 100 años de música que seguramente nunca podrás escuchar, la facilidad de tomar fotos a cada momento de tu vida, subirlas a internet y mostrarle a tus amigos hasta cuando estás cagando. Y cuado empiezas a entender cómo rayos funciona el aparatito ese te das cuenta que puedes delegar todos los problemas menores a su complejo sistema: él recordará el cumpleaños de tus amigos, la cita con tu jefe, el día que nacerán tus hijos... Cuando menos te des cuenta usarás frases como "aquí tengo toda mi vida", "¡si lo pierdo me muero!", pero lo que no sabes es que en un año te regalarán otra caja negra más eficiente, más tecnológica, más avanzada y tendrás que trasladar toda tu vida a ese nuevo objeto con el que ahora podrás... no lo sé, quién sabe qué más inventen.

Lucía Pi Cholula

Preámbulo a las instrucciones para usar un Ipod


Cuando me regaron mi iPod, me regalaron Internet entero, horas interminables de video y audio, líneas y líneas de escritura sin fin. De pronto (eso es lo que yo pensaba) tenía la necesidad de saber lo que pasa en el mundo a cada momento, lo que hacían mis amigos y las opiniones de desconocidos sobre todos los temas. Más tarde, sentí el deber de ser otra persona en línea, tener otros amigos, otras formas de pensar y un criterio distinto. Pero en un iPod el espacio es infinito, y pronto mis propios límites se quebraron y tuve el trabajo de fincar un sitio para mí, un lugar para que aquella otra persona que soy yo viviera y expresara sus ideas y sus necesidades, un lugar para convidar a sus nuevos amigos... Cuando me regalaron el iPod, creí que me regalaban el mundo, pero me equivoqué; el mundo y el internet ya estaban dentro de mí.

necrología web


Y cuando desperté, el WI-FI marcaba "sin conexión". Corrí a revisar el módem, lo examiné, lo ausculté desde diversos ángulos y el foquito seguía sin prender. Estaba desesperado, ya no iba a enterarme de quién era Ho Chin Min con solo un click, ni avanzar en mis importantes investigaciones. Adiós a los videos graciosos, adiós a las canciones de Disney en audio latino, adiós a resolver mi vida con yahoo answers, mis dudas de geografía chilanga con google maps; adiós a mantener esa relación a distancia que tan bien funcionaba gracias a internet, con intercambio de canciones, fotos, poemas y sueños por links que construían lo que somos juntos. Todo está consumado. Bajo a la cocina en busca de interacción y me entero de que mi sobrino se graduó del kínder y de que mi hermana otra vez está embarazada. Platicamos como nunca y al final de la tarde jugamos lotería, sin inbox, sin descargas. Las cartas, al menos, tendrían que ser touchscreen.

César Cañedo

Inter Netecnológico




Inter Netecnológico

Deseado y rechazado,
lo pienso y no lo tengo
lo busco y me enamora.

Ventajas tendría,
contacto humano me haría falta
Y twitter me atraparía.

Un iphone necesito
Y en mi caminar,
fotografiar lo que ven mis ojos
Cada día.

¿Entonces, mi felicidad depende de tenerlo?


Gaby 

Sin ti...





Por órdenes de la presidencia ahora tenemos una nueva compañía para el suministro de luz..., el decreto de extinción no sólo acabó con la antigua compañía y miles de puestos de trabajo sino también con todo... Hace tres días que vivo en una cueva, he hecho un viaje en el tiempo sin moverme de mi departamento, soy una mujer de las cavernas: sin abrigo, sin gas porque no he podido llamar a la compañía, sin teléfono fijo, ni televisión, ni internet, sin celular (tele, compu y celular, cajitas negras del desastre), pero sobre todo sin refrigerador, ni horno de microhondas, alimentándome de cereal seco, de fruta casi pasada. Ciega, sorda y muda, he vuelto a ver: mi vecina se llama Ema y ahora la conozco, los 6 pisos sin elevador nos obligan a conversar mientras subimos, hablo con otra voz y el tiempo se desacelera mientras en silencio, sin música que escuchar me animo a cantar, Sin ti...

Mariana Ozuna

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Un Kindle de regalo

Llegó un miércoles por la tarde, lo tengo muy presente porque tenía cita con mi asesora de tesis y no pude quedarme a jugar con mi nuevo aparatito. Cuando por fin pude probarlo, me sorprendió la facilidad con que se usa, no necesita manual; qué cómodo es leer en él, su pantalla no cansa la vista y pesa muy poco; puede aumentarse o reducirse el tamaño de la letra, ahora entiendo por qué es tan exitoso entre algunos adultos mayores del primer mundo; puede cambiarse el formato del texto (apaisado o francés) y el tipo de letra (con “patines” o sin ellos); basta un clic para cambiar de página y otros cuantos para comprar libros sin salir de casa y tener una biblioteca portátil. No es un libro, no pretende serlo ni competir con éste, es una herramienta para leer, como también lo es el libro; sí, hay que alimentarlo y cargarle la batería, es frágil y no debe mojarse, rompe con la estabilidad de la página y no me garantiza que los textos siempre van a estar ahí; a pesar de esto, lo disfruto y estoy contenta con él porque me ofrece una nueva experiencia de lectura.
Teresa Ravelo